★★★★★
Vine desde Sevilla y me encontré con este sitio por casualidad. Me llamó la atención la fachada y decidí entrar… y qué acierto. La atención, el ambiente tranquilo y sobre todo los chuchos, espectaculares, hacen que merezca la pena el desvío. Un lugar bonito, con alma y con sabor de verdad. Ojalá uno pronto en Sevilla